Una playa

 
 
 
Estaba todo. Todo lo que alguien como yo podria necesitar.
 
El mar, su playa llena de piedras, un refugio de sol.
Las olas, su suspiro continuo, acezante. Furia contenida.
Y el olor y su sabor; entre dulce y amargo y salado. Cuello de mujer jadeante.
 
Yo me tiro al sol, me empanizo de arena el cuerpo, la arena se mete entre mis dedos, la aprieto. Un golpe de viento la mete en mis ojos, en mi boca, en mi ombligo, nada me preocupa. Nado, nado, y floto en ese vientre gigantesco, arropado, protegido fragilmente. O me dejo mecer por las olas con medio cuerpo en la arena.
 
Estoy solo, para donde vea. La soledad es fantastica. Soledad de naufrago, me dice una voz que tengo dentro. Y camino la playa, dejando huellas fugaces.
Los pasos son dificiles, hay que relajar las plantas y los dedos de los pies, dejar que se hundan hasta donde la playa quiera, y balancearse, hacia atras y hacia adelante.
El sol y la sed. El mar y la sal.
 
Regreso a mi refugio de palma. La hamaca es un logro del hombre. se siente uno flotar, entre la brisa. Alla frente a mi, baten las olas delicadas. A mis costados las palmeras baten sus hojas en un monotono tocar de tambores dulces.
 
A mi lado sobre la arena, mi nevera. La acompañante perfecta, llena de chelas, frias, frias. Nada necesito, nada me hace falta.
Solo tu. Solo tu.
En esta hamaca cabe mas de uno. Entre mis brazos cabes tu.
Solo tu. Solo tu me haces falta.
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