Puerto Vallarta.

Nosotros no tenemos Puerto Vallarta, si no un lugar frio en las montañas, de calles adoquinadas y casas viejas. Tenemos un mundo aparte y un dia inolvidable, cuando nos sabiamos solos e infinitamente completos, donde jugamos a vivir juntos y soñamos a congelar el tiempo. Era el tiempo del frio y al oido Sabines nos decia -Amen! Apresurense-.
Tenia la lengua mas larga del mundo y casi no decia nada, todo lo entendias al sumergirte en su mirada, tenia tambien los ojos grandes y profundos.
En verdad fue algo extraño lo de nosotros; ¿quien lo hubiera pensado?
Tan distintos siempre, hasta el fin distintos, uno, el ateo irredento, ella la forma pura de la valentia.
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